Alto Nalón
El Alto Nalón, integrado por los concejos de Langreo, Laviana, Caso y Sobrescobio, constituye un territorio en el que su alto valor paisajístico y ecológico, y su riqueza ambiental, tanto en recursos naturales como culturales, han abierto nuevas expectativas de utilización del mismo para actividades turísticas y de ocio, especialmente si se tiene en cuenta su proximidad a los núcleos urbanos de la región y lugar de paso obligado por Asturias hacia el Parque Natural de Redes (Reserva de la Biosfera).
Historia de Langreo
Los primeros vestigios del patrimonio histórico de Langreo son de la cultura de los castros. El arqueólogo José Manuel González indica construcciones de ese tipo: el Pico Castiello, en Pumarín, y El Castiello, en Rionda. Según algunos estudiosos, el rey Aurelio instala la Corte en Langreo en el 768.
Hasta la Edad Media ya no existen testimonios históricos definitivos: del 857 es una donación de Ordoño I a la Iglesia ovetense, la cual en el 1075, recibe de Alfonso VI sus tierras en el valle langreano, a orillas del Nalón. En 1338, la Mitra ovetense da a los habitantes del concejo un Fuero similar al de Benavente. Langreo forma Ayuntamiento en 1504. En 1581 sus vecinos lo compran a la Corona, a cuyas manos fue a parar en tiempos de Felipe II, por Bula del papa Gregorio XIII.
Durante la última de las guerras carlistas, en 1874, el Ayuntamiento fue incendiado y destruido el Archivo municipal, que contenía importantes documentos históricos, entre ellos el pergamino del Fuero de Langreo.
A finales del s. XIX experimenta una gran expansión minera e industrial, que se acentúa en el XX. Hoy conoce una notable regresión.
En 1881 tuvieron lugar las primeras huelgas, en protesta contra los limitados salarios y las interminables jornadas de trabajo. La mayor parte de los trabajadores residentes en Langreo estaban afiliados a la anarcosindicalista CNT. Se logró alguna mejora, como el aumento de los sueldos y la jornada de 8 horas.
La Revolución de Octubre de 1934, durante la II República —época de gran agitación, en la que el paro y la pobreza afectaron gravemente a la clase obrera—, adquirió tintes trágicos en Sama y otras poblaciones. En el transcurso de la guerra civil de 1936, Langreo —en la órbita del Frente Popular— fue muy activo en la lucha contra el alzamiento antigubernamental.
La capital del concejo fue Ciaño, hasta que, al hilo de la expansión industrial, se trasladó a Sama de Langreo.
Historia de Laviana
Hay dos testimonios de la cultura castreña: El Castrillón, en el lugar del mismo nombre, y el Cerco, en Pumarada. A la presencia romana —bastante discutida— parecen corresponderle el torreón del Condado y el de Villamorey, cerca de los límites con el concejo de Sobrescobio. En el s. IX, reinando Ordoño I, se construyen los monasterios benedictinos de Lorío y del Condado, dependientes de San Vicente de Oviedo, de los que no queda nada. Laviana era alfoz en los inicios del s. XIII. Un documento de 1382 confirma que este territorio dependía del Obispo de Oviedo. Pola de Laviana era ya villa en 1400, y en 1504 cabecera de municipio. Los cotos de Villoria y Tiraña, pertenecientes a los Quirós y a la casa de Nava, respectivamente, se incorporan a este concejo en 1826.
La guerra de la Independencia provoca algún incidente en esta zona, por el hostigamiento a que son sometidos los soldados franceses llegados aquí por los puertos de San Isidro y Tarna. En la última guerra carlista, destaca Melchor Valdés, inquieto guerrillero carlista, que con un grupo de hombres ocupó provisionalmente muchos pueblos y villas de Asturias.
El enfrentamiento fratricida iniciado en 1936 fue encarnizado, sucediéndose episodios tan trágicos como el ocurrido en el Pozu Funeres, sima natural emplazada en la ladera de Peña Mayor que da hacia Laviana. Allí, en 1948, cuando todavía guerrilleros afectos a la República continuaban en las montañas asturianas la lucha contra el victorioso régimen franquista, un grupo de militantes socialistas, cuyo número oscila entre 10 y 22, fueron arrojados —algunos de ellos, al parecer, vivos— por una brigadilla de la Guardia Civil, tras ser detenidos, torturados y fusilados.
Historia de Caso
Hay bastantes pruebas de población romana en el concejo, como la calzada que tenía su inicio en Villaviciosa y atravesaba este territorio saliendo a León, o el hallazgo de medallas y monedas romanas en varios lugares. El nombre de Caso, según el padre Carballo, historiador, parece provenir de los Casios o Cayos, familias de la nobleza romana establecidas en nuestra región.
El valle de Caso es uno de los territorios de mayor antigüedad en la Alta Edad Media de Asturias, apareciendo mencionado desde el año 895.
Figuraba como concejo en 1308 y 1504. Juan II le concede Carta-Puebla en 1447. Las más antiguas ordenanzas municipales de Caso son de 1773 y las que se conocen datan de 1883. Abordan asuntos tales como el arreglo de caminos mediante sextaferias (trabajo comunal de los vecinos), o el uso de cotos y majadas.
Caso tuvo un hospital, el de San Lázaro de Moño —existente aún en el s. XVIII—, para enfermos de lepra, enfermedad que estuvo extendida por todo el Principado de Asturias.
Historia de Sobrescobio
La presencia humana en el concejo o municipio asturiano de Sobrescobio debió de ser algo más tardía y escasa que en el resto del valle del Nalón pues aún no han aparecido restos que pudieran ser datados en época paleolítica. Los primeros testimonios arqueológicos son posteriores, corresponden al Neolítico y están representados por cuatro túmulos: Pumarín, Unqueru, Campu La Braña y Monte Caón. Se trata de estructuras tumulares aisladas, de tamaño mediano. En Unqueru destaca asimismo, la presencia de un posible dolmen, situado a media ladera y difícil de catalogar.
De épocas posteriores se tienen referencias de pobladores que aprovechando la riqueza forestal y piscícola se establecieron en este territorio dejando restos, entre los que cabe destacar los castros prerromanos de la Corona de Castro, localizado en Agues (Soto de Agues), y los restos de la Corona, situado en Campiellos. Los restos de la Corona de Castro se ubican sobre un amplio cerro conocido como El Cueto, defendido por un único foso. Los restos de La Corona, situados en Campiellos, se localizan en un promontorio aislado; su sistema defensivo consiste en dos aterrazamientos concéntricos con sendos taludes.
De la época romana se conservan numerosos restos, como son los vestigios de una vía empedrada que, siguiendo el curso del río Nalón, atraviesa el concejo de Este a Oeste, desde las inmediaciones de Rioseco, salvando las hoces verticales del río Nalón, hasta llegar a Anzó, en el Lugar de Los Infiernos. Este tramo de calzada recibe el nombre de Camín d'Acéu y conectaba con el Camín Real, llamado del Sellón, calzada que con origen en Villaviciosa servía como vía de comunicación entre Asturias y la Meseta.
Otras pruebas de la romanización son el castillo de los Aceales o Torrexón de Villamorey, construido por las legiones de Augusto por orden de su lugarteniente Casirio, que hay que poner en relación con los castillos y baluartes que de esa época se encuentran en la comarca; así como el propio nombre del concejo, Sobrescobio, al ser un término de raíces romanas que proviene de super scopulum, «sobre el escobio», nombre que se da a los desfiladeros y que hace referencia al angosto paso que sirve de entrada al concejo y; la utilización en la toponimia local de la terminación «ana», que se da, por ejemplo, en Oviñana, donde se localiza la iglesia de Santa María la Real, fundada a principios del siglo XV y reconstruida bajo la dirección del maestro don Fernando de Posada. En 1718 empezó a usar el título de «Real». Eladio G. Jove nos transmite diversas etapas en la construcción de elementos importantes de la iglesia: entre 1729 y 1732, «siendo cura el Licenciado Don Alonso de Llanos Cifuentes, Caballero de Santiago, se hizo el artístico retablo de la capilla mayor por el maestro escultor Don Francisco de Rivera»; 1868 fue también una fecha importante, pues «se construyó la capilla de los Mártires en la fachada sur y la espadaña, siendo párroco Don José García Ciaño, costeada por Don Juan Suárez Buyeres, de Villamorey», según consta en inscripción. En 1934, durante la Revolución de Octubre, se quemó y fue desmantelada; actualmente tan sólo se conservan sus ruinas. En Oviñana también estuvo ubicado el ayuntamiento hasta su traslado en 1929 a Rioseco, actual capital del concejo de Sobrescobio. La vieja casa consistorial del concejo fue reedificada en 1864. Estaba situada en el lado sur de la iglesia. La piedra inscripcional contenía la siguiente leyenda, transmitida por Eladio G. Jove: «Casa Consistorial reedificada siendo alcalde don Wenceslao Canella, año de 1864». Don Joaquín Manzanares, quien fue cronista oficial de Asturias, situaba en Oviñana una torre militar, de la que no existen vestigios arqueológicos.
La llegada de los pueblos germánicos a los territorios que ocupaba el Imperio romano supuso una acomodación del uso colectivo del monte al antiguo estado de la población hispano-romana. A la vez se incrementa la clasificación de los delitos que hoy consideramos típicamente forestales, como los incendios, talas, roturaciones, robos de leñas y maderas, etc.
Fueron los visigodos bajo el mando de Sisebuto los que, a través de la calzada romana que atravesaba Sobrescobio, se internaron en estas tierras.
De la ocupación de árabes o sarracenos, tras la caída de los visigodos, y su asentamiento en los territorios conocidos como «Villa de Moros» ha llegado a nuestros días el topónimo Villamorey, localidad de Sobrescobio, situada a orillas del río Alba.
No será hasta la época altomedieval cuando se tenga constancia fehaciente de la existencia de Sobrescobio con denominación propia e inicios de población estable, aunque los documentos atestiguan que estaría integrado en el más amplio territorio de Laviana, sobre la base de la información suministrada por los siguientes documentos: el falso pelagiano, datado en el año 857, que sitúa a Sancte Marie de Ovellaio (Oviñana) in territotio Flavianensi o la donación que en 1171 los reyes Fernando II y Urraca dan a Ordonio Pelagii: una heredad llamada «Seuncia, inter Lavianam et Casu» para fundar un «hospicium transeuntibus» por sus almas. Lo cual nos da prueba del tránsito de comerciantes y peregrinos que cruzan por el puerto de Tarna y atraviesan el concejo en dirección al centro de la región.
La organización social en los siglos X-XII vendrá condicionada por el papel predominante de los señoríos monásticos, si bien el paisaje rural no se verá profundamente alterado, manteniéndose el valle como unidad natural.
En este periodo son frecuentes las ventas y donaciones, principalmente a iglesias y monasterios. Así, el 11 de febrero de 1185, el rey Fernando II, en unión de su hijo Alfonso, hace donación a la Orden Militar de Santiago, siendo maestre de dicha orden don Fernando Díaz, de la heredad y castillo de Sobrescobio, para que sea inmune y libre de la voz regia, con todas sus pertenencias, derechos y términos, haciendo ésta donación a perpetuidad. El texto en el que se recoge esta donación supone la primera mención a Sobrescobio como un territorio delimitado: «illum mean hereditatem et castellum quod Superscouum est nominatum, quod ex hac die illud cautatum et ab omni uoce regis ac potestatem liberam et excusatam habeatis, cum ómnibus directis suis ac pertinentiis...».
Posteriormente, el usufructo del concejo será cedido vitaliciamente por la citada orden a diversos señores, que cobraban el tributo y administraban justicia. Así, en el año 1329 el maestre de la Orden de Santiago, don Santiago Martín, otorga la encomienda a don Nuño Froilán y a su mujer doña Mayor, pasando el señorío a usufructo de ellos.
Ese usufructo fue transferido al Adelantado Mayor de las tierras de León y Asturias D. Rodrigo Álvarez de las Asturias.
A su muerte, deja como heredero suyo al infante Don Enrique, hijo natural del rey Alfonso XI, al cual la Orden le encomienda estas tierras con su castillo. Se conserva en el Archivo Histórico Nacional un Privilegio Real, fechado el 6 de abril de 1336, en el que se recoge la fianza y seguridad prestada por Alfonso XI a la Orden de Santiago de que su hijo el infante D. Enrique devolverá a la Orden, en el día de su muerte, los castillos de Gozón y Sobrescobio, que ésta le había dado por mandato del rey.
Pese a la subordinación señorial de las poblaciones locales, se mantiene cierto grado de independencia, actuando el concejo como elemento útil de decisión en temas como el aprovechamiento comunal de ríos, pastos, montes y bosques.
A partir del siglo XII se produce una progresiva reorganización de la sociedad asturiana. A mediados de ese siglo, se inician programas de repoblación urbana de las tierras del norte peninsular por parte de los reyes de Castilla y León.
Esta repoblación se verá fortalecida en la región en el siglo XIII bajo el reinado de Alfonso X, que inicia una política de fundación de pueblas, «Polas», que continuará su sucesor Sancho IV. Alfonso XI otorga carta de población, «Carta Puebla», al concejo de Sobrescobio, a petición de sus hijos Enrique y Fadrique. En ella manda a los de este concejo que hagan puebla en el lugar de Oviñana, a fuero de Benavente, concediéndoles diversas exenciones y fijando en la cantidad de 1.200 maravedíes el tributo que debían de satisfacer anualmente a los señores del coto. De esta carta de población, hoy perdida, poseemos referencias bibliográficas y documentales lo suficientemente expresivas como para formarnos una idea bastante aproximada de su contenido
Durante el siglo XV, la Orden de Santiago mantiene pertenencias en varias comarcas asturianas, entre ellas Sobrescobio, donde también hay presencia de diversas instituciones eclesiásticas en aldeas como Soto y Ladines. Las pertenencias de la Orden se gestionan administrativamente desde el Hospital de Las Tiendas, en Villamartín (Palencia), aunque el desgobierno es patente en hechos tales como la irregularidad de las inspecciones o que en 1568 sus exigencias señoriales sean todavía iguales que dos siglos antes. En 1484, los Reyes Católicos ordenan que le sea guardado al concejo del lugar de Sobrescobio el privilegio que le concedió Alfonso XI al tiempo de poblar dicho lugar y que ellos habían confirmado.
En el año 1565 la Orden de Santiago acuerda enajenar su jurisdicción sobre el territorio de Sobrescobio. La enajenación se hace en forma de pública subasta en Oviedo («a la puja la llana»). Preside el acto Juan Gutiérrez, clérigo y apoderado del Hospital de Las Tiendas, que pertenecía a la Orden y el tiempo de postura era el marcado por la duración de una candela de sebo. Describe así la compra de su libertad Eladio G. Jove:
«El coto se vendía con sus jurisdicciones y vasallos, la libertad de un pueblo puesta a la puja. El bachiller M. R. P. Diego Pérez, administrador del Hospital de Las Tiendas, recibe mandamiento de la Orden en 1565 para enajenar el coto de Sobrescobio por ante escribano y pregonero.
El pueblo bate sus campanas, especula con ingenio, reúne sus ahorros y nombra su comisión: Pedro Díaz del Prado, de Rioseco, y Diego Fernández, de Ladines, que acuden a la puja. Una candela de sebo encendida hasta el último pabilo, de ella caído, era la señal para adjudicar la venta al mejor postor.
El rico hacendado ovetense Pedro Solís hace primera postura, 600.000 maravedses, Pedro Díaz ofrece 750.000 maravedses, siguen otras pujas; Solís 770.000, y subiendo por terceras partes llega a 800.000. Díaz enmudece, la candela toca a su fin, cae el pabilo, todo parece perdido para el pueblo que ansía su independencia. El apoderado Br. Juan Gutiérrez, clérigo del Hospital, que preside, da por buena la última postura de Solís; pero aún queda una vaga claridad en el ambiente, subsiste el resplandor de la candela breves instantes; y para la libertad tanto tiempo codiciada basta un rayo de luz en un momento de inspiración.
Diego Fernández, otro de los comisionados grita en aquel instante supremo: ¡810.000 maravedíes!!
No lo admite el Administrador, surge airada la protesta, establécese la duda e iniciase enseguida un pleito de donde sale Sobrescobio como concejo realengo.
En el pleito ante el Tribunal de las Ordenes, manifestó Diego Fernández su mayor postura quedando lumbre y resplandor por buen rato; además, su preferencia para redimirse por el tanto, que lo había hecho por sí y en nombre de los vecinos, y "cualquiera del pueblo es parte para seguir el bien público de tal pueblo". Contestó Don Pedro Solís, entre otras cosas, que Sobrescobio se movía "por tres o cuatro que son muy emparentados y pretenden mandarlo y gobernarlo y hacerse señores del dicho Coto". Fue la sentencia a favor de Sobrescobio en 11 de marzo de 1567. Apeló Solís al Rey, alegando que los vecinos no podían redimirse por pobres, que obraban inducidos por sus enemigos, que no tenían poder, que quisieron cohechar con él, que acudieron para eso a don Diego de Valdés, camarero y tesorero del Arzobispo de Sevilla, etc., etc., hasta la confirmación de la sentencia apelada. Concluso el pleito en 1568, otórgase definitiva carta de venta en Santa María de Las Tiendas a Juan Onís el viejo, alcalde mayor de Rioseco y a Juan de Roces de Soto, por poder ante el escribano del concejo don Pedro Zapico, en la Pola de Oviñana, en el que estaban el alcalde mayor, los dos jueces ordinarios, tres regidores, el alcalde de Hermandad y vecinos de todos los pueblos con los apellidos que aún se conservan. Todo se comprende en Real Ejecutoria de 1573 que firma el Rey con el Capítulo de Santiago.
La carta de compra-venta comprendía el coto y el concejo, los vasallos, la jurisdicción y la alcaldía mayor, la escribanía, las penas de cámara y la tercera parte de las penas de indicios, los roncos y amancebados, las camas de los clérigos que mueren siendo vecinos, 1.200 maravedíes de censo perpetuo por razón de vasallaje, las entradas y salidas, los fueros, los derechos, usos, costumbres y servidumbres.
La Real Ejecutoria ordenaba que se repartiera a prorrateo entre todos los vecinos, que se distribuyeron equitativamente en parcelas las vegas y grandes heredades destinadas a prado, aunque luego pastan sus ganados en comunidad a tanto por cabeza de ganado y media cabeza los terneros. En el interior de los pueblos cada vecino se construye un huerto, y en los montes y majadas forma su casería, dejando el terreno sobrante para bienes comunales. Esta estructura perdura a través del tiempo llegando a nuestros días con pequeñas variantes».
Durante la guerra de la Independencia (1808), en la que participan Sobrescobio y sus vecinos, es de destacar la entrada de tropas del general Gómez por el puerto de Tarna. Durante las guerras carlistas, Sobrescobio siempre fue liberal y tuvo asiento en la Junta General del Principado.
Sobrescobio, parque natural y Reserva de la Biosfera
El concejo o municipio de Sobrescobio tiene una extensión de 69,43 kilómetros cuadrados y cuenta en la actualidad con unos 800 habitantes. Su territorio forma parte, junto con el de Caso, del espacio de Redes, que ha sido declarado oficialmente Parque Natural el 27 de diciembre de 1996 y, el 20 de septiembre de 2001, Reserva de la Biosfera, por decisión del Comité Internacional de Coordinación del programa «Hombre y Biosfera», órgano dependiente de la UNESCO.
Sobrescobio está situado al sureste de la provincia, y limita al norte con los concejos de Piloña y Caso, al sur con Aller, al este con Caso y al oeste con Laviana.
Se puede llegar a este concejo, cuya capital dista 45 km de Oviedo (capital del Principado de Asturias), a través de la carretera comarcal AS-17 (Avilés-Tarna). Cuenta con tres parroquias (Ladines, Oviñana y San Andrés de Agues) y siete núcleos de población: Ladines (perteneciente a la parroquia de Ladines), Anzó, Campiellos, La Polina, Rioseco —capital del concejo—, Villamorey (todos ellos en la parroquia de Oviñana) y Soto de Agues (parroquia de San Andrés de Agues).
El relieve montañoso alcanza su máxima altura en el pico Retriñón, de 1.864 metros. El río Nalón pasa por Rioseco, y su afluente, el Alba, atraviesa los pueblos de Villamorey y Soto de Agues.
Las actividades económicas, al igual que el resto del medio rural, son la explotación agraria y ganadera, combinadas con la actividad minera, debido a su proximidad a los centros de extracción del Valle del Nalón.
El concejo permite la práctica de deportes tales como la pesca (truchas), la caza menor y la mayor (rebecos, jabalíes, venados, corzos); quien opte por la mera observación no debe descartar la posibilidad de ver un zorro, un lobo e incluso un urogallo; el senderismo, montañismo, bicicleta de montaña y los paseos a caballo son otras de las actividades de contacto con la naturaleza que este concejo ofrece; y los amantes de los deportes náuticos tienen sus esperanzas puestas en el pantano de Rioseco, donde, quizás en un futuro, puedan realizarse deportes de vela.
El concejo estuvo ya habitado en épocas prehistóricas, dando fe de ello los restos tumulares del monte Comillera —al norte del concejo— y del cerro del Caón —en el monte Isorno, al sur del concejo.
De época posterior son los castros prerromanos de la Corona de Castro y La Corona; ya de época romana se conserva una vía que, siguiendo el curso del Nalón, atraviesa el concejo de Este a Oeste. Esta vía romana es perfectamente visible en la Foz del Devauriu, y se cree que conectaba con el Camino Real del Sellón, que venía de la costa y atravesaba Caso para llegar a León por la zona de San Isidro.
El nombre del concejo proviene de la zona que en la actualidad se conoce con el nombre de Castillo de los Aceales. Al estar situado encima de un peñasco (Sobrescobio), recibió el nombre de Sobrescobio, que luego se extendió a todo el concejo.
A los habitantes de este concejo se les apoyó con el nombre de coyanes. No se conoce con exactitud el origen de este apodo, aunque existen dos leyendas: en la primera se relaciona el nombre de coyán con el lugar de residencia del regidor de la Orden de Santiago, llamado Castillo de Coyanza, en Valencia de Don Juan; menos pintoresca y parece que más creíble es la idea de que «coyanes» no es otra cosa que una derivación del primitivo nombre de «sobre-escobianes».
Este concejo fue regido por la Orden de Santiago hasta el año 1565, fecha en que fue comprada su libertad, con los ahorros de los habitantes del concejo por medio de una subasta, en 810.000 maravedises.
Tras su compra, los habitantes del concejo decidieron diseñar un escudo haciendo referencia a su historia, dibujando un castillo sobre peñas en la parte izquierda, y la cruz roja de Santiago en la derecha.
Arte
Entre los principales restos artísticos del concejo nos encontramos con el Castillo de los Aceales, situado en la parte alta del embalse de Rioseco. Este viejo y derruido torreón fue en su origen una torre de vigilancia de la época romana y perteneció durante varios siglos a los caballeros de la Orden de Santiago.
En el pueblo de Ladines se conservan múltiples casas de piedra y una iglesia dedicada a San Pedro, en la que la clave de la puerta aparece adornada por la cruz de los Caballeros de Santiago.
En La Polina, poco antes de llegar a Villamorey, se encuentran los restos de la iglesia de Oviñana, construida en el siglo XV y reconstruida en 1651 bajo la dirección del maestro don Fernando Posada.
Desde Villamorey seguimos carretera a Soto de Agues, donde encontramos la iglesia de San Andrés. Construida por los vecinos del pueblo en el año 1805, su principal característica es la cruz vítrea (aportada sobre 1970 aproximadamente) que ocupa el frontal de la iglesia.
Arquitectura popular
En Sobrescobio está principalmente constituida por paneras y, sobre todo, hórreos. El total de hórreos del concejo es de 108, siendo Soto de Agues el pueblo con mayor número, 48.
Artesanía
Siguiendo la tradición, algunos vecinos del concejo se dedican a la talla de madera, elaboración de queso casín y miel casera. Estos dos últimos productos son comercializados.
Espacios naturales
- El protegido Parque Natural de Redes, declarado recientemente Reserva de la Biosfera. Se extiende por los concejos de Sobrescobio y Caso. Bosques de haya, roble y roble albar, con algunas zonas despejadas de foresta y destinadas a pastos. Presencia de lobos, nutrias, la mayor población de rebecos de toda Asturias junto al de los Picos de Europa, corzos, venados, osos pardos, etc.
- La Ruta del Río Alba (Monumento Natural), llamada también de las Foces de Llaímo.
- La cascada de Llaímo.
- La Foz del Cabritu (monte Llaímo).
Rutas
Conviene destacar las siguientes:
- La Ruta del Río Alba, afluente del Nalón. También se conoce como las Foces de Llaímo. Se trata de uno de los más bellos itinerarios de senderismo. La caminata dura 4 o 5 horas. Parte del lavadero de pueblo de Soto de Agues y tiene su fin en Vega de Llaímo. El camino sigue paralelo al cauce del río. Este desfiladero ha sido declarado Monumento Natural, figura contemplada en las leyes de preservación de la naturaleza que hace referencia a enclaves que por su alto valor tienen que estar sometidos a una particular protección (simas, árboles sin par, hoces, bufones, cascadas, playas, cuevas...).
- Subida al pico de Collargayos (1.389 m), con una duración de 2 horas y media, aproximadamente, y el recorrido siguiente: pueblo de Ladines - — Corrales de la Campera - Campo de la Collada - bosque - cueva - alto de la Majada de Imblemes - Collada o Canto de la Terracina (1.286 m) - cima de Collargayos.
- Subida a Peña Escrita. Itinerario: pueblo de Villamorey - granja avícola - cabañas de Sobreablines - casetas de registro de agua (un total de cinco, las dos últimas junto a la fuente de la Llera) - majada de la Escrita - cabañas de Llampaces - cumbre de Peña Escrita. Duración aproximada: 2 horas.
- Subida a la Collada de Isorno. Itinerario: puente del Retorturiu - Lichariegu (cabañas) - Manuela - cabañas de la Bahuga - Prau Llungu - Vega de Isurnu - Majada de Morteres - Majada de Fresno - Agues. Duración aproximada: 4 horas.
- Subida al pico La Xamoca (1.283 m). Una de las posibles ruta es la que parte de la plaza del pueblo de Campiellos por un camino que conduce a la Collada de Saus. Después de sobrepasar Llagos, y poco antes de alcanzar Les Campes, se deja la ruta principal y por un sendero se va hacia la peña, a cuya cima se llega tras dos horas de subida.
Instalaciones deportivas
Rioseco cuenta con una piscina municipal y una pista polideportiva.
Área recreativa
El área recreativa El Castrín se halla en las proximidades de esta deshabitada casería que dista 3 km de la capital municipal (Rioseco) y se comunica con ella a través de la carretera local SC-2. Se trata de una explanada con una buena panorámica, integrada en una zona de sotobosque con ejemplares de roble y castaño. Cuenta con mobiliario rústico.
Ferias y fiestas
- Rioseco: San Ginés, 25 de agosto; mayo: homenaje a los jubilados del concejo; febrero: fiesta de Carnaval; último domingo de septiembre: Feria-concurso local de ganado y Jornadas gastronómicas del concejo.
- Soto de Agues: Septiembre: Nuestra Señora del Carmen; 13 de junio: San Antonio; 26 de junio: Santa Ana.
- Villamorey: Agosto: San Roque.
- Ladines: 12 de octubre: Nuestra Señora del Pilar.
- Campiellos: 10 de septiembre: San Nicolás